(08/09/2008) RIO GRANDE.- El tránsito de la ciudad es una de las mayores preocupaciones de la gente que reclama más controles y mayor concientización en los conductores, muchos de los cuales sacan su registro por primera vez.
Los últimos accidentes, donde se destaca el de la niña atropellada frente al Centro Polivalente de Artes, reavivaron la polémica y pusieron el tema nuevamente en la discusión de la mesa familiar fueguina.
TIEMPO Fueguino recorrió durante todo el fin de semana la ciudad, de día y de noche, y comprobó que existen sectores sumamente peligrosos y otros que por sus características, se tornan riesgosos ante cualquier maniobra imprudente.
En Chacra II, centro, Intevu o AGP, hay calles donde el riesgo de protagonizar una colisión está siempre latente, ya sea por cuestiones fortuitas o por imprudencia, que es sin dudas la que más prevalece por estos días.
En Chacra II sobran "autopistas"
En los últimos años, Chacra II se ha convertido en uno de los barrios populosos, al punto de que hay allí viviendo casi tanta gente como en el resto de la ciudad. Y los accidentes están a la orden del día.
"En Chacra II sobran las autopistas", comenzó diciendo Juan Carlos, taxista de esta ciudad que conoce muy bien las calles porque el volante es su fuente de ingresos desde hace más de diez años.
"Prefectura Naval Argentina, San Martín al fondo -cerca de Chacra IV- Pellegrini y Anadón son algunas de las calles más complicadas porque no hay semáforos ni lomos de burro y encima son calles amplias, donde se puede levantar mucha velocidad en pocos metros", aseguró Juan Carlos.
De hecho, en las últimas semanas los accidentes más relevantes se produjeron en ese barrio y en todos hubo un común denominador: Alta velocidad.
Belgrano y Perón, las más peligrosas del centro
En el centro, hay otras arterias que son igual de peligrosas y donde se han producido accidentes de gravedad. Belgrano y Colón es una esquina complicada, donde hace algunos meses atrás se produjo un vuelco y uno de los autos involucrados terminó incrustado contra el frente de un comercio.
A pesar de haber semáforos en las proximidades, los conductores no respetan las velocidades máximas y sumado a la gran cantidad de camiones que hay en esa zona tornan a Belgrano más allá de Bilbao como otro sector peligroso de la ciudad.
Más allá de Belgrano, la calle Juan Domingo Perón es también de las más peligrosas, aún con sendos lomos de burro. El factor más complicado en ese sector es el giro a la izquierda y las diagonales que confluyen hacia Perón. Súbitamente un conductor puede encontrarse casi de frente con otro vehículo.
"Perón siempre fue complicada. Cuando pusieron los lomos de burro hace muchos años hubo menos accidentes pero desde 2004 a esta parte, volvieron a producirse accidentes muy fuertes y es común que cada tanto se escuche el estruendo de un choque de autos", dijo Manuel Velázquez, vecino de la calle Perón desde hace aproximadamente 15 años.
El Cano y Güemes, otra invitación a la velocidad
Otras dos calles que según los vecinos se volvieron muy complicadas en los últimos meses son El Cano y Martín Güemes, que desde que se asfaltó y se dividió con un boulevard, es uno de los lugares favoritos de los amantes de la velocidad.
"El Cano fue siempre una calle para andar rápido", comenzó diciendo Álvaro, otro taxista de Río Grande quien siguió: "hay autos estacionados de una sola mano, espacio para mirar si viene un auto de otra mano y no hay semáforos ni lomos de burro".
"La que se puso complicada desde el año pasado a ahora es Güemes, que desde la construcción del muro costanero y las obras de acceso, hay autos que pisan y se olvidan que en la zona hay muchos chicos y familias jugando en la zona", manifestó el mismo taxista.
Estos son solo algunos testimonios y ciertos lugares donde el riesgo de sufrir un accidente de tránsito son mayores. Sin dudas que hay más lugares peligrosos y lo importante sería, tal como lo piden los vecinos, que se comience a poner en práctica un plan de prevención y concientización de que muchas veces un auto puede transformarse en un arma y como toda arma, puede causarle daño a un tercero o a uno mismo si no se utiliza con prudencia.