(02/07/2008) RIO GRANDE - La Justicia Federal con asiento en esta ciudad recibió ayer la droga incautada y todas las actuaciones realizadas a partir del hallazgo de cocaína que tuvo lugar el pasado martes por la tarde en el paso fronterizo de San Sebastián.
El hallazgo de la droga no pudo ser adjudicado a ninguno de los 25 pasajeros ni los dos tripulantes, por lo que el ómnibus fue liberado para continuar viaje con destino final a la ciudad de Ushuaia.
En tal sentido, desde los estrados federales se informó que de manera preventiva se debió imputar por la tenencia del estupefaciente al chofer del colectivo, como responsable de la unidad, mas allá de que esta persona aclaró que no era responsable del equipaje y su etiquetado, siendo su única función constatar la documentación de los pasajeros.
Mas allá de esto la investigación buscará determinar al real portador de la droga, en base a los testimonios y la averiguación de antecedentes de cada una de las personas identificadas en este transporte, lo que de igual manera quizás nunca permita conocer al dueño de la cocaína.
Gendarmería maltrató a la prensa y luego quiso adjudicarse el logro
Un dato lamentable fueron los numerosos inconvenientes que debieron soportar los pocos medios que se acercaron hasta el paso fronterizo para dar cobertura periodística a este procedimiento que, en un primer momento intentó arrogarse Gendarmería Nacional, pero que una vez en el paso fronterizo quedó aclarado, fue producto de la labor de personal aduanero.
Allí en el paso fronterizo un Subcomandante Rivero tuvo en vilo por dos horas a los medios de prensa que pudieron observar -como cualquier otra persona presente- los dos paquetes con cocaína y el bolso incautado, con el impedimento de tomar cualquier vista fotográfica o filmación.
Este oficial invocó falsamente una supuesta prohibición judicial para la labor de la prensa, lo que ayer fue desmentido de manera tajante desde la secretaría del Juzgado Federal que confirmó la irracionalidad de una medida por demás injustificada.
Una verdadera ridiculez si se toma en cuenta que la droga y el bolso estaban a la vista de todos y que una fotografía o filmación en nada entorpecían la labor de los investigadores, tal cual ocurrió una vez que los medios se cansaron del maltrato e interminable espera.
Finalmente los gritos y reclamos cuando se efectuaron las vistas fotográficas, fueron el corolario de parte de este jefe de gendarmería que resultó ser una muestra más de la falta de respeto de lo que se suele denunciar, dispensan muchos integrantes de Gendarmería a los ocasionales pasajeros.